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Historia

Ayuntamiento de Almargen

Ayuntamiento de Almargen
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Sierra de Almargen
Plaza

Historia

    La suavidad del paisaje, la fertilidad de la tierra y la abundancia de manantiales convirtieron desde antiguo estas tierras de Almargen en un lugar idóneo para el asentamiento. Aunque no sería hasta la segunda mitad del siglo XV cuando los primeros almargeños ocuparan el actual casco urbano del pueblo, hace miles de años, los grupos nómadas del Paleolítico Medio ya transitaron por estos paisajes aprovechando los recursos que la Naturaleza les ofrecía.
     Más adelante, hacia el final de la época prehistórica, se produjo una ocupación constante del territorio que perdurará hasta nuestros días y que es posible atestiguar a través de los yacimientos que conocemos. Vestigios de indudable valor arqueológico como el Ídolo de Almargen, la Estela del Guerrero o un ejemplar de Espada Tartéssica,  son hoy parte esencial  de la herencia de nuestros ancestros.
     Por las inmediaciones del casco urbano de Almargen han pasado prácticamente todas las culturas mientras construían los Silos prehistóricos del Almirón, el recinto amurallado Ibérico de Cerro Grana o las varias villas rurales que se iban dispersando por el territorio, como la Villa de Capellanía. A pesar de que la orografía de este término no requirió la construcción de recintos fortificados durante la Edad Media, sí debió existir un poblamiento que nos ha legado cerámicas dispersas por todo el territorio, especialmente en los yacimientos ubicados en las inmediaciones del Río Almargen y el Arroyo Salado, o los vestigios de algunas construcciones en el entorno conocido como Morisco-Cresta Gallo.  De procedencia árabe es también el nombre de esta localidad, acuñado cuando estas tierras comenzaron a repoblarse una vez concluidas las guerras de frontera que durante siglos enfrentaron a dos culturas antagónicas.
     Los nuevos pobladores necesitaron pronto un templo cristiano para poder cumplir con los preceptos que les imponía su religión, así que en el siglo XVI se acometió la construcción de la Iglesia de la Inmaculada Concepción y en torno a ella comenzaban entonces a emerger las callejuelas más pretéritas de Almargen. La pequeña puebla fue paulatinamente convirtiéndose en una localidad que establecería su primer Ayuntamiento propio ya en el siglo XIX, coincidiendo en el tiempo con la división regional de 1833 por la que Almargen pasó definitivamente a formar parte de la provincia malagueña.